La Planificación “Minimal”

Podría afirmar que mis hijos tienen más juguetes de los aconsejables para potenciar su imaginación. Intento ser comedida, pero los tiempos han cambiado sobremanera y mis hijos, igual que la mayoría, se encuentran rodeados de más cosas que las que considero lógicamente necesarias.

Sin embargo, sigue impresionándome como un simple globo consigue apartarles de todo lo que tienen… Como si les abdujera su forma redondeada, su color… No lo sé, pero algo se activa en sus cerebritos haciendo que todo lo demás resulte superfluo y sea el globo el único que consigue lograr ese objetivo que se han marcado: divertirse.

Algunos derechos reservados. Foto de Asunpardo (Flickr)

Cuando aterricé en la Escuela de Arquitectura viví algo parecido: tenía una biblioteca llena de libros magníficos. Reconozco que el primer curso me hipnotizaba entrar allí. Ojeaba sin parar las obras de unos y otros Arquitectos, sin descartes. Eran como si de repente me encontrase con cientos de juguetes a mi alcance. Sin embargo, hubo sólo uno, como si fuese uno de esos globos, que me atraía constantemente sin excepción. Me decanté por el pragmatismo y la simplicidad de su Obra, y es que para mí resultaba racionalmente lógica. No cabían cambios, o críticas, y como conmigo empezó a ir eso del “Less is more”, Mies Van der Rohe fue el único al que volvía una y otra vez.  Quizás fue su  Pabellón de Barcelona el que más me atrajo. Me hizo reconocer que la belleza de lo simple tenía algo más potente que la de la complejidad: tenía el valor añadido de haber logrado limpiar el “ruido” para conseguir que el “silencio” fuese bello en su esencia. Allí, los materiales nobles y la luz conseguían construir el espacio y crear una atmósfera especial con simples líneas puras.

En el diseño y en la vida en general la simplicidad de las cosas resueltas, a veces hace que se infravalore el trabajo que conlleva haber llegado hasta esa solución básica que parece precisamente eso: la única solución posible. Se me antoja un poco como el trabajo de esos arquitectos minimalistas que han requerido una ardua tarea hasta conseguir que simples línea de luz en un muro generen  una atmosfera estudiada que provoca sensaciones espaciales. Pero llegar a esto no resulta nada sencillo. 

Con cualquier “cosa” que necesitemos diseñar o moldear previamente, en aras de crear un producto determinado, requeriremos de ese proceso previo que logre efectivizar al máximo los requisitos necesarios: eso que llamamos Planificar. Está documentado, además, que porcentualmente uno de los mayores detonantes de la falta de éxito en los Proyectos es una planificación deficiente. Así que debemos insistir en recordar que la Planificación es un proceso iterativo y como tal no basta con preguntarse una sola vez ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Quién? ¿Cuánto? ¿Cómo? ¿Y si? ¿Con quién? Debemos recordar que son preguntas conexionadas entre sí, y que por tanto deberíamos hacérnoslas una y otra vez, hasta lograr conseguir que la respuesta a las mismas sea sencilla y aparentemente la única posible.

Una planificación “minimalista”, esa que habremos iterado una y otra vez, limpiando ese ruido que no aporta nada, nos permitirá más probablemente el “less is more” en nuestros proyectos. Y eso no cabe otro resultado que la eficiencia y la eficacia que todos buscamos.

Creo que la simplificación de todas las cosas resulta compleja pero sin duda consigue algo importante: que el resultado final parezca el único lógicamente posible.

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