¡Corre hija! ¡Corre!!!

Hace unos días asistí a una carrera solidaria en la que mis hijos corrían por primera vez y donde quedaron (lo digo con un orgullo que no cabe aquí) primero y quinta en sus categorías. Para ellos era una meta personal, así que os confieso que se trató como un proyecto en toda regla: definición de objetivos, charlas de motivación, estrategia….

A día de hoy y tras lograr el objetivo, ya sólo confío en que nadie más conserve vídeo alguno de la llegada a meta, en la que unos gritos (en los que no me reconozco) daban el último aliento al tremendo esfuerzo que les estaba suponiendo lograr su objetivo personal.

Fuente: Pixabay. Distribuida bajo licencia Public Domain CC0

Ha sido grato reconocer como la autoestima tan distinta de mis hijos dirigía mi discurso positivista de dos formas totalmente diferentes hacia un mismo objetivo. Como padres alentamos a nuestros hijos, les edulcoramos la realidad y apostamos por el tipo de diálogo que levante su estado de ánimo en cualquier situación. Sin embargo como Project Managers a veces se nos olvida que tenemos esa fuerza interior y esa capacidad de infundir ánimo a pesar de cosas que de antemano estemos considerando difíciles de alcanzar.

¿Por qué no actuamos entonces así en nuestros proyectos? Sobre todo con aquellos integrantes de nuestro equipo en los que la situación, el proyecto en sí, les pudiera generar cierta inquietud o falta de autoestima.  Creo que al Equipo, deberíamos hablarles igual, de forma asidua y animosa, no en el tono paternalista que hiciéramos con nuestros hijos, pero sí hablarles, que a veces se nos olvida:

 1 Aliéntales desde el Kick-Off. Plantéales una realidad y objetivo tangibles.

No se trata de engañar la realidad, sólo mostrarla exponiendo su lado positivo.

Mi hija sólo era capaz de ver lo duro que le decían era el contrincante, pero debía entender que su objetivo no era él, sino focalizar su pensamiento en ganar.

2 Una vez conseguido un buen ánimo inicial,  has de ocuparte de mantenerlo, sobre todo si observas que decae.

Durante el proyecto no debemos olvidar la parte humana de nuestro equipo. La empatía nos permite ver y adelantarnos a los altibajos que tendrá. Usémosla.

Los nervios previos a la carrera consumían su energía. Hablé con ella cuando lo demandaba, y siempre recordándole que podía lograrlo.

3 Ni cuando sólo ellos podrán ejecutar, han de sentirse solos.

Tu escucha, tu consejo, tus pautas…siempre debes estar disponible.

Ya en la carrera, ánimos a la salida y  último aliento a los pocos metros de llegar a meta: ¡Corre hija! ¡Corre!!!

 4 No hay que olvidar que en el cierre de proyecto, si el resultado no satisface las expectativas personales del equipo deberás conseguir que sí vean el logro conseguido.

Las distintas autoestimas hacen ver la realidad de formas diferentes; has de gestionar que todo tu equipo acabe con la suya muy alta.

– Pero no he ganado-  me decía mi hija.

– Lograr un quinto puesto es ganar mucho- le respondí yo – Porque el año que viene tus posibilidades son mayores. Ya tienes la experiencia necesaria para estar más tranquila y ser de las tres primeras ¡Lo conseguirás! –

Se durmió confiada pensando que lo había logrado y que ganaría la siguiente … 

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