Al final, sólo unos pocos valen

Haciendo gala de mi condición femenina, reconozco que envidio un poco esos vestidores imposibles con miles de perchas llenas de color y cientos de pares de zapatos. En superficie, calculo ocupan lo que mi piso… así que puedo decir que quizás mi falta de espacio y mi pragmatismo suelen hacerme recapacitar y pensar que su dueño acabará usando asiduamente, a lo sumo una docena de pares de zapatos y otros tantos trajes. Vamos, que al final sólo unos pocos le valen y los ordena en consecuencia… estoy convencida. El resto, es pura decoración.

Fuente: Pixabay. Distribuida bajo licencia Public Domain CC0

Algo parecido ocurre cuando nos empeñamos en disponer de cientos, miles (si pudiésemos) de plantillas para planificar nuestros proyectos. Porque aparte de las que tenga nuestra Empresa si podemos tener algunas más en nuestra manga, como que nos quedamos más tranquilos… y no me preguntéis por qué.

Las necesitamos, estoy de acuerdo, nos hacen más eficientes, pero al final, hay que intentar no convertirse en “recopilador-usuario compulsivo” de ellas y sobre todo recordar que el uso de plantillas sin entenderlas como un mero patrón a adaptar según las necesidades específicas de nuestro proyecto, sería un poco como quedarnos obnubilados mirando ese enorme vestidor y pensando que realmente lo usaremos todo.

Os cuento todo esto, porque un gran error que cometí en mi primer proyecto fue dejarme deslumbrar por una plantilla que me servía de EDT (Estructura desagregada de Tareas). Me pedí todos los Paquetes de Trabajo y sus correspondientes entregables. Era novata y decidida a que a currante no me iba a ganar nadie. Pero claro, resulté ineficiente de forma superlativa. Tenía todos los zapatos a mi alcance, y aunque en realidad sólo tenía tiempo y recursos para quedarme unos pocos, no lo dudé ni un segundo: los metí todos en mi vestidor. Así que mi EDT era preciosa, la más grande y mejor de todas. Completísima. El vestidor con más zapatos del mundo… pero el resultado fue, como os podréis imaginar, incumplimiento de algún que otro objetivo.

Este error me enseñó dos cosas:

* La EDT es uno de los Documentos Básicos del proyecto y si vas a usar una plantilla, has de trabajarla bien durante la planificación y de forma reiterada, reajustándola según todos los demás parámetros: recursos, tiempo, coste, etc. y su correcta elaboración conlleva un plazo innegociable.

** Que no por poner más Puntos de Control el proyecto estará controlado.

En mi caso, tal y como ocurrió, me ví desbordada por no haber reajustado previamente, según los recursos de los que disponía, todos esos  puntos de control que yo simplemente había copiado (que no redefinido) durante la planificación a partir de esa EDT que di, por más que buena, desde el principio. Según el proyecto avanzaba, evidentemente me fui haciendo tristemente consciente de este tremendo error.

Comprendí que como en un vestidor, los Básicos son siempre imprescindibles, sobre todo cuando los recursos no dan para más, y que por mucho material que dispongas, no hay que dejarse obnubilar, porque al final, sólo unos pocos valen realmente a nuestro propósito.

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