Business gomets

Confieso que, como toda madre primeriza por aquel entonces, vi algún que otro capítulo de aquel terrorífico programa de televisión en el que unos niños, que a veces parecían poseídos, mantenían a sus progenitores contra las tablas. Éstos, cuál sería su desesperación, acababan por buscar la ayuda de una Señora que todo niño odiaba y temía. Sí. Hablo de “Supernanny”.

Su metodología para reconducir el comportamiento de estos niños hacia el modelo que más o menos todo padre deseaba, era casi siempre basada en el sencillo principio de la recompensa.

Fuente: pixabay. Distribuida bajo licencia Public Domain CC0

Fuente: pixabay. Distribuida bajo licencia Public Domain CC0

Para Supernanny, recompensar era reforzar una buena conducta con un premio (no siempre material), particularizado a cada niño. Para contabilizar los logros usaba la Tabla de Recompensas donde simples Gomets devolvían visualmente la métrica de la evolución positiva hacia el cambio esperado. Si el cambio demandado era tener que hacer algo totalmente nuevo, el premio se transformaba en algo más, quizás incluso material.

Tengo el convencimiento que el ser Humano se mueve en base a estímulos básicos, independientemente de la Fase de la Vida en que se encuentre. Es decir, niño o adulto, entendemos por igual esa sensación gratificante de ser recompensados por un buen comportamiento.

Todas las metodologías de Gestión de Proyectos establecen el principio de la gratificación o recompensa a los recursos que participan en el logro de la consecución de los objetivos de un  proyecto. Sin embargo una ingente cantidad de Empresas no lo regulan como principio básico en su “política interna” de Management. Mi idea de que sentimos igual que un niño al ser recompensados, no se produce en estos casos, de tal modo que se acabaría obteniendo únicamente un ambiente laboral cada vez más desmotivado y poco comprometido que, a mi parecer, provocará una disminución gradual de la eficacia de sus resultados.

En la Gestión de Cambios, dado que un cambio es un Proyecto más, deberíamos planificar igualmente la recompensa. En el momento que estamos viviendo, más que nunca, las Empresas han de adaptarse al cambio de una forma rápida, por ello, pienso que si la Empresa ya tiene de por sí un ambiente desmotivado, cualquier necesidad de Cambio que plantee vendrá precedida de una resistencia absoluta al mismo, provocando fases más largas del Proyecto de Cambio planteado, y con un impacto mayor sobre el coste previsto.

BusinessGomets2

Si en la fase psicológica de “preocupación” ante un cambio, ya tenemos preparados nuestros gomets que nos ayudarán a medir la evolución positiva de la implementación del cambio con una recompensa final prometida, quizás acortemos el período de resistencia habitual, obteniendo el resultado esperado de forma optimizada.

Si has de gestionar un proyecto de cambio, yo no olvidaría mis gomets, como hacía Supernanny, e implementaría la filosofía de la gratificación (y quiero se entienda no hablo sólo de lo material), siempre particularizados a mis recursos y mi entorno, en aras de garantizar una evolución optimizada hacia el cambio esperado.

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